Comienza la época del año más nostálgica, a mi modo de verlo. Camino por las calles del centro y observo los puestecillos de castañas asadas cuyo olor baña el pavimento cada año. Entre tiendas y alborotos humanos me voy mezclando con el resto de personas que, como yo, han decidido dar un paseo helado.

Porque el frío va calándome poco a poco, y la ropa deja de ser útil a estas alturas. Guardo mis manos en los bolsillos y espero impaciente que ocurra un milagro y alguna de esas miradas que se cruzan entre calle y calle sea la tuya. Pero no, no la encuentro, y admito que no esperaba encontrarla de todos modos.

Entonces dejo que el frío me recuerde cuántas veces he deseado que alguien me rescatara de la cena de nochebuena, y me llevara a pasar una noche inolvidable y realmente mágica. Pero la magia no existe, y eso lo se de buena letra. Después llega la eterna noche donde doce campanadas en diferentes lugares del mundo marcan el final de 365 días, considerando que no sea bisiesto. Lo curioso es que todos deseamos estar en Madrid en ese momento, pasando más frío del que ya pasamos y aplastarnos en un amasijo humano peor que el de las calles del centro, porque será la lógica humana, pero casi todos vemos la retransmisión desde "La Puerta del Sol" en la antena más antigüa de todas. TVE.
Y de nuevo anhelo que alguien me saque del picadero mental en el que me encuentro. En un salón que está en penumbra y que cada año va resultando más triste, por diversas razones.

Pero reitero una vez más que la magia no existe, y no todo el mundo puede ser tan libre como para escapar a las viejas tradiciones. Traiciones, a fin de cuentas.

Entonces me siento en el sofá y me recuerdo a mí mismo que aún falta el mejor día, el momento más dulce de todos. Las cabalgatas; azucarillos y caramelos donde siempre me faltan dos brazos tras la cintura.

Es en este momento en el que miro la pantalla del televisor que tengo enfrente.

Preocuparme de todo esto antes de tiempo es problema mío, pero verlas venir es lo que mejor se me da. Queda aún casi un mes completo, y yo ya siento la nostalgia de Diciembre en mi cuerpo.

Aunque este año parece diferente por algunos motivos. Hay ciertos duendes que hacen sonar sus campanillas bajo mis oídos, y con ello arrebatan el espíritu de la navidad a hacerlo realmente atrayente.

Quizás a ellos les de un poco de rosco, y un chupito de Anís; de ese que ya conocen.

[A vosotros, que brindásteis conmigo hace muy poco por seguir brindando mucho tiempo]

4 Corazonadas:

Nanoukedo! dijo...

ha sido un goce leer esta entrada de verdad. Como te he dicho en otros comentarios, trasmites emociones aunque no se entienda (por mi parte que soy de naturaleza torpe en muchos casos) el significado integro del contexto.

Y otra cosa, eres una furcia alcachofa remilgada con cara de buñuelo costroso y rebozado en harina.

un beso de tu fer, que hoy por hoy es tuyo.

àriN* dijo...

YO KIERO ANÍS Y ROSCO TAMBIÉN, Y SI ME TENGO QUE COLGAR UN CASCABEL DEL PIRSIN, ME LO CUELGO!!

(he dicho).

Amanda Delrod dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Amanda Delrod dijo...

Mmm esta entrada me sorprende y no me sorprende a la vez... me sorprende porque es más fácil de ubicar que otras veces(estoy de acuerdo con Nanoukedo en que trasmites emociones, aunque no pueda llegar siempre a vislumbrar el significado oculto que tiene para ti cada palabra, me gustaría, pero no estoy en tu cabeza ni en tu piel a fin de cuentas xD, pero eso no quita que el leerte sea una experiencia gratificante y evocadora a partes iguales)

...y no me sorprende porque, en realidad, me olía esta peculiar relación con "estas fechas tan especiales del año" y, creeme si te digo que te comprendo bien, incluso que comparto tu escéptica ilusión: no me gusta nada la Navidad, nunca me ha gustado, pero este año hay algo diferente en el ambiente, creo que es ilusión, esperanza; este año siento por primera vez en mucho tiempo que estas fechas pueden ser bonitas , alegres y entrañables de verdad, y no oscuras, tenebrosas, tristes y frustrantes.

¡¡¡Vivan los duendes!!!