El "Todo" en la "Nada"
La Magia siempre estuvo donde tuvo que estar. Y hoy la pongo en práctica.
Él viajaba a otros mundos. Se fundía en las sombras. Se volvía intagible.
Ella habitaba la realidad. Custodiaba su cuerpo. Su férrea mano era de piel y sangre.
Ellos eran aquellos que se aman. Los que superan el espacio y el tiempo. Como el cosmos y la lógica, que se aman sin tocarse, sin desprenderse. El vapor que del fuego y del agua surge.
Él nunca se lo dijo. Ella lo repetía cada día. Él siempre lo sintió. Ella mentía.
Ellos siempre se amaron. Ellos se buscan, pero aún no se han encontrado.
Cero Absoluto
En cambio ahora no hay historias con perdices, porque son historias de perdiciones. No hay noches de verano, porque hay sudores y fatigas, y en las películas no hay vaqueros y bonanzas sino actores sobre actuados en escenarios de papel. Mis ojos se vuelven pequeños, pero no al reír. Se vuelven pequeños al verte ir. Y las arrugas ahora están en la frente, los pómulos prominentes y los labios secos.
No hay besos de buenas noches, ni princesas de cuento, porque duermo solo y no consigo olvidarme de aquella maldita frase de cuento.
Seguro que tú también soñabas con torreones y caballeros en monturas. Con dormir eternamente, o amar de la misma forma. Con luchar por el amor eterno, y no dejar que nada acabara con aquél.
La fortaleza de aquestos, caballeros de niños, se han vuelto como yo, pequeños enseres de sueños frustrados sin ánimo de lucha. Con arrugas en la frente, lágrimas en los ojos, historias de perdiciones y noches de fatigas...
Os comprendo, caballeros de cuento.
En el uno, amamos
Sin RIP
Pasas de pensar que hay alguien para tí a pensar que el epicentro de tu vida eres tú mismo. De soñar con un abrazo a desear que los únicos brazos que te toquen sean los de tus familiares, amigos, y los tuyos propios cuando te estás bañando. De rezar por un futuro de dos, a anhelar y proyectar un futuro reforzado en la independencia. De creer que el idilio se fundamenta en alguien que te sostiene, a tener la certeza de que el mejor sistema para sostenerse es columpiarse bien fuerte, haciendo fuerza con los pies, sin nadie que te empuje, en el balancín de la vida.
En el fondo, ya no necesito una mitad paralela. Alrededor hay todavía algunas personas durmiendo y soñando. Tienen unas caras tan entrañables que a veces... Incluso yo querría dormir de nuevo.
Vitalice mode
Aunque lo único épico en toda su parafernalia de virtudes es la vanalidad.
De un momento a otro creo que me convertiré en asperges (puede que tomándome literalmente todo lo que escuche los comprenda), si es que el síndrome me lo permite sin volverme del todo loco.
La cuestión, aunque no venga a cuento, es que yo quería un coche, pero debo usar la cabeza. Si me compro el coche no podré vivir holgadamente. Aunque si observamos los requisitos de un buen trabajo podremos leer alto y claro "indispensable coche para posible traslado"... Curioso, el cuento del pez que se muerde la cola mueve al mundo.
Aunque a mi solo me mueve la codicia humana... Yo tendría que haber estudiado política, porque mi amor platónico se llama "sueldo vitalicio"
Y aunque se pase toda mi vida..
Hay ocasiones en las que dejamos atrás ciertos elementos imprescindibles en nuestras vidas. No me refiero al hambre, al sueño o a la sed. Son aún más imprescindibles que una buena salud. Tienen nombres propios, sentimientos, emociones, recuerdos enlazados a la mísma esencia de lo que eres. Amigos, familiares, novios, ex-novios, ex-amigos... Personas realmente necesarias.
En mi caso se cuentan con los dedos de una mano, aunque dudo en ampliarlo a la zurda. Digamos que soy diestro en pensar con premeditación, en el futuro lejano, en el futuro próximo, en los diez minutos siguientes, o incluso en los siguientes tres segundos. Experto en la materia de darle vueltas a la cabeza.
Ahora, por ejemplo, extraño a ciertas personas que están presentes en mi día a día. Simplemente por el hecho de que en un tiempo no las tendré. Y ahora soy consciente directamente del vacío que esas personas causarán en mí.
"Si tu te vas no queda nada, sigo cantando con la luz apagada, porque la guerra me quitó tu mirada..."
Y no hay solución posible. Este mundo nació y creció bajo estas perspectivas.
Yo no quería ser un nómada cuando conocí las normas. Ahora adoro procurarme mi camino, no asentarme, no detenerme. Pero se quedan atrás, bien iluminados por el recuerdo constante, ciertos elementos imprescindibles...
Ya os he hablado de ellos ¿no?
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A mi niñez, mi infancia, y mis risas. Sin tí jamás habría salido de casa, sin tí jamás podría haber desarrollado un carácter extrovertido cuando todos me señalaban con el dedo. Porque tú me defendías a capa y espada, y fuiste amiga desde que ambos medíamos más o menos lo mismo. Mi primer elemento.
A mi primer amor. Porque contigo aprendí lo que significaba lealtad. Aquellos años los guardo como el mayor de mis tesoros. Tú eras mi escudo y mi espada, mi sonrisa y mis lágrimas. Dolió, pero mereció la pena. Fuiste el patrón de relación que cualquiera querría haber tenido a los 15. Y ahora eres una de las más grandes personas que conozco. Mi segundo elemento.
Al inconformismo, la dialectica y la filosofía en estado puro. Al carácter y la decisión. A mis años en el bachiller de Artes y la bohemia amistad que compartimos. Tú y yo somos parecidos. Tanto que de una forma u otra hemos serpenteado en el tiempo hasta encontrarnos siempre cuando ambos necesitábamos encontrarnos. Pero lo importante es que siempre estuvimos juntos, aunque separados. Ahora no será diferente. Mi tercer elemento.
A la fragilidad, la fuerza, y la síntesis de tres. A vosotros qué os puedo decir. Encontrarnos fué mágico, separarnos es un dolor. Pero sigue habiendo magia. Lo sabeis. Aunque pasen los años, las décadas y el tiempo en estado puro. Se que no vais a olvidaros de mí. Mi cuarto elemento.
A la furia, la llama, el valor, las lágrimas, la garra, la capacidad de llevar un hogar sin ayuda de nadie, por ser un tanque de guerra cuando todo iba mal, y porque sigues siendo un tanque de guerra con depresiones, dolores, y miedos. Porque salí de tu vientre, y te hice sufrir nada más nacer. Porque por mí, o para mí, renunciaste a tu sueño. Porque tengo el deber de devolverte ese regalo, que fue darme la vida. Porque siento en el alma que parte de mí, que soy tú, también es parte en parte de un ser sin remordimientos, vacío de ternura y sentimientos. Porque tu comprensión movió montañas. Porque siempre has sido ese coraje que a mi me ha faltado. Porque los años pasan por tí, y se notan, y yo me desespero intentando encontrar esos años donde reías con verdadera alegría. Porque te quiero, y nunca te lo digo. Porque te faltaré, sin ser capaz de imaginarme que me faltas. Porque tengo una enorme deuda contigo, por soportar mis enfados, mi mal humor, un carácter recio y asqueroso que jamás te has merecido. Por dármelo todo sin negarme jamás nada que tuvieras al alcance. Por empobrecerte para enriquecernos a mi hermana y a mí. Porque eres la mejor madre que conozco de entre todos los seres que tienen madre. Porque me da igual lo que nos falte, y quien nos falte. Por ser tú, y porque jamás habría querido a alguien que no fueras tú para desempeñar el papel que tu siempre has desempeñado, con una sonrisa y la misma frase "Sois lo único que tengo en la vida, y yo os tuve porque quise, y no cambiaría eso por nada en el mundo" (A pesar de que por ello, ahora no eres todo lo grande que un día fuiste. Tú eres mi patrón, aunque ahora solo seas la sombra de ese garbo que una vez fuiste). Mi Esencia.
Paso a paso

No es que me haya tocado la mejor parte, pero admito que la peor se la han llevado otros muchos. Sonreír continúa siendo una virtud que no estoy seguro de tener, al menos, de tener sinceramente. Me llevo la mayor parte del tiempo sentado mirando la vida pasar. Aunque eso no es lo peor. Lo peor es que veo también a la gente pasar persiguiendo sus sueños. Consiguiendo sus metas. Apoyándose los unos y los otros.
Pero yo sigo sentado allí, viéndolos pasar a todos. El escalón del primer portal de la calle me ha parecido el mejor sitio para contemplarlos. Puede que allí siga siendo simplemente yo, pero me siento mas seguro. Entonces saco el último cigarro de un paquete de recuerdos. Me pregunto y repito mil veces si seré capaz de superar mis obstáculos, yo, yo, y después yo. No es afán de considerarme diferente, es quizás la realidad del espectador.
Ellos actúan, pero yo solo puedo contemplarles. Como el mejor de los actores en su papel más simple, allí estoy, sin un gran papel pero con una gran interpretación.
Entonces planteo la mención especial a todos aquellos personajes que han pasado por mi trama personal. Les dedico mi más sincera gratitud por hacer de mí lo que soy, los culpo por relegarme una carga tan pesada como inmerecida. O quizás si es un buen premio.
El mayor de los tesoros que hayan podido darme es justamente reconocerme. Mirarme en el cristal sucio de aquél portal en la calle y saber que, después de todo, sigo siendo yo.
Porque aquellos actores a los que veo pasar lo han olvidado. Algunos quizás lo recuerdan vagamente. Pero mi papel, simple como es, hace que siempre lo tenga presente.
Así que allí me quedo. Encendiendo el último cigarro. Y puede que deje de fumar después de esto.
Allá lejos

¿Qué es el abandono? Me preguntaba
Bajo un cielo gris de entremes, veía el reflejo de lo que había sido y lo que era ahora. Parecía que te tenía en frente, pero solo estabas en mi mente, allí sentado, junto a mí, repitiendo una vez más aquél "te quiero" de pulmón.
Aunque aquella silla estaba vacía, las cortinas sucias, y la copa usada. El interior de una casa completamente derruida, donde posiblemente hubieramos vivido eternamente. Plantando rosas blancas en un jardín remoto, donde nadie pudiera molestarnos.
Pero nos encontraron demasiado pronto como para poder decorar aquél páramo a nuestro gusto.
Y ahora que lo pienso, la montaña nunca llegó a gustarme. Los días lluviosos siempre me ponen triste, y de vez en cuando echo de menos el tumulto de la gran ciudad.
Sin duda, nos encontraron a tiempo.
Ahora no estaba sentado en una silla de mimbre cerca de un jardín silvestre. Ahora estaba simplemente en un bar. Uno con las cortinas muy sucias, delante de una copa usada.
Qué recuerdos. No hace falta irse a la montaña. En todos sitios encontramos grandes farsas.
Can de...
El día que aquél perro mordió mi mano, tras tanto tiempo demostrándole mi confianza, pensé que se había acabado el mundo para mí. Porque él era el mundo para mí. Confié ciegamente en un animal que se guía por sus instintos. Me dejé llevar por la ternura que sus ojos me provocaban. Por su crin, sus potentes músculos, y su carácter canino. Cada día, varias veces, yo le llevaba la comida. Procuraba que siempre se sintiera cómodo conmigo. Intenté, lo juro, hasta la saciedad, no abandonarlo.
Pero ese perro me mordió.
Y entonces lo entendí:
"Muerto el perro, se acabó la rabia"

Voy a apagar el contador de lamerme las heridas. De suspirar por un suspiro y saber que todo termina. De soñar con una mirada, o sentir una caricia, de saber que en el fondo... Estoy solo en esta vida.
¿Qué pasaría si ya tuvieras lo que quieres? ¿Qué pasaría si tu continuo esfuerzo por conservarlo o conseguirlo resultara contraproducente? ¿Qué pasaría si corrieras el peligro de perder lo que ya tienes precisamente por no haberte dado cuenta de lo valioso que es? ¿Qué pasaría si saltara a la vista la respuesta a una pregunta insistente? ¿Qué pasaría si estuvieras luchando por agarrarte a la única cosa que deberías soltar? ¿Qué pasaría si leyeras tu horóscopo y no estuvieras seguro de entenderlo? ¡Pues vuelve a leerlo! Y fíjate en lo que realmente ¡ya no hace falta cambiar!.
(Me he enamorado)
Perdidos
He aprendido a desentrañarme, a conocerme y aceptarme, a veces incluso a criticarme. De hecho, me critico más que me acepto, me insulto y desprecio por perder lo que ansío, y a la vez, por aceptar lo que odio. Y así, odiando lo que soy, me acepto, y pierdo de vista lo que quiero y añoro, solo por el hecho de no saber quién soy, o lo que quiero. Si me temo, me atraigo, y si me alejo, me apeno. Siento pena si lo pienso, y si dejo de pensar me pierdo, y al final... Nunca me encuentro. Porque en el fondo estoy perdido en un mar de análisis, de argumentos y recetas que no esperan ser probadas, pero existen, y quieren ser reconocidas, quieren a gritos y en la distancia se escuchan sus ecos. Como una película en blanco y negro, que tras el color de otras muchas aumenta su valor, o la gravilla de una televisión oxidada que perpetúa el silencio de un salón en la noche más cerrada. Asi soy, complejo, maravilloso, incrédulo y a veces indolente, indiferente. Así me he hecho, por todo lo que he visto, por todo lo que creo. Por eso he aprendido a desentrañarme, a conocerme y aceptarme, a veces incluso a criticarme, de hecho me critico más que me acepto...
Bordado de Pasiones

Bordado de pasiones
Colgados en la pared de su llanto
Estaban la virtuosa conciencia,
La modélica cordura,
El resentido destino,
La palabrería,
Las gracias de última hora,
El deseo más pasional,
La frivolidad más creíble,
Estabas tú,
Estaba él,
Estaban todos juntos,
Estaba el río donde una vez reía, Y aquél café donde cayeron sus lágrimas,
Estaba el amor de niño,
El amor adolescente,
El amor semiadulto,
El hombre ideal,
Su soltería más déspota...
Estaba solo ante aquella pared, imaginándose de nuevo que alguien le comprendía, que alguien miraba sus ojos y sabía lo que sentía, sin palabras, con el más tonto de los gestos. Estaban allí sus mejores amigos, los que dijeron “para siempre” y se quedaron. Allí estaba él, ante un mural bordado de pasiones imaginarias.
Errante

Hacernos fuertes. Solitarios. Decisivos. Errantes. Borrosos. Sin sueños.
Olvidarnos de todo y ser conscientes de una verdad más sencilla, que bloquee nuestras emociones a tal punto que nada nos haga daño... Y darnos cuenta, después de todo, de que aquello que nos hacía llorar, también era más hermoso. De que siendo ahora conscientes y poco vulnerables, no somos del todo felices.
Por ello os he de agradecer, ahora que probablemente esteis dormidos, haberme recordado esto mismo. Haberme hecho sentir miedo al pensar que no estaríais. Haberme enamorado en muchos sentidos. Haberme escuchado, haber apoyado (Casi siempre) mis locuras. Incluso os debo mi parte de la herencia "Pollawell".
Y yo, como "Pruta", estoy orgulloso de tener amigos como vosotros.
Os quiero entre risas, en los momentos más duros, y sobretodo, siempre.
(Y si me faltais algún día os mandaré telequineticamente a las lomas de mi coño)
No seré errante infelíz. Puede que nunca sea del todo felíz, pero a vosotros os debo ya una parte de mi presente, de mi inconformismo, de mi demencia, de mi poesía, y sobretodo, de mi cariño.

CAPITULO 1- “Z.O.A”
Era noche cerrada, una noche que cobijaba sus orgullosas sombras entre los callejones de algún triste y maloliente suburbio a las afueras de una contaminada ciudad. Bajo algunos farolillos delimitados en la penumbra, el traqueteo seguido de un portazo metálico acababa con el silencio nocturno, y tras este un chico de unos veintidós años salía despedido, como alma que lleva el diablo, o más bien, que es perseguida por el diablo a través de la noche.
Su pelo era negro, sus facciones llenas de inocencia, y sus ropas oscuras, como sus ojos. La tez de su piel era pálida, de un pálido enfermizo. Sin embargo la vitalidad de sus pies, que ahora lo alejaban de aquél callejón solitario, denotaba el contraste con la fragilidad de su cuerpo, menudo y delicado.
A la izquierda, después a la derecha, y finalmente izquierda de nuevo. Parecía trazar una trayectoria llena de impulso, donde cada nuevo esquinazo pretendía dejar atrás algo o a alguien que, sin embargo, no parecía seguirle realmente. Nada había tras él, nada que al menos alguien humano pudiera ver.
De pronto, un nuevo esquinazo a la derecha, tras lo que su cabeza chocó con algo recio y duro. Después una mano borrosa.
- - ¿Estás bien?
El sonido era claro, mas al clavar sus ojos en aquél hombre, el rostro y todo su cuerpo era un enigma emborronado. Sabía que era un hombre, por supuesto, pues la voz no era de una mujer ni mucho menos. Lo que realmente llamó la atención del caballero no fue aquél encuentro, sino los ojos del muchacho.
- - Dios mío... ¿Qué te ha ocurrido? Tus pupilas...
- - Mis ojos...- dejó escapar el muchacho con un hilo de voz.
Su voz era igual de delicada que su cuerpo, igual que sus gestos pese al nerviosismo de sus movimientos. Lo que realmente ocurría era que aquellos ojos oscuros parecían salirse de sus órbitas, y sus pupilas eran tan anchas que no le permitían ver con normalidad. Fuera lo que fuese, aquél hombre lo vio, y por algún motivo hizo que se preocupase por aquél muchacho totalmente desconocido para él.
- - Ven.- dijo el hombre tendiéndole la mano.
El muchacho tanteó al aire un instante hasta que el hombre tomó su mano y después lo aupó en brazos.
A decir verdad, aquél muchacho no había estado corriendo porque viera por donde iba, sino porque conocía a la perfección aquellas calles. No era la primera vez que las recorría, aunque no sabía ni recordaba por qué sabía surcarlas con tanta precisión. En manos de un total desconocido era capaz de sentirse a salvo, y entonces cerró los ojos. Pronto el efecto de lo que probablemente fuera una droga hizo que perdiera la conciencia.
Pero... ¿Quién era ese hombre que ahora lo llevaba en brazos? Y aún más... ¿Quién era él mismo?
¿Ah si?

Ya no hay miedo....
[Yo seré muy puta, pero tú nunca serías hijo mío, porque además de "hijo de puta", eres feo]
De otro planeta

Hay letras que nunca encuentran la palabra adecuada para dar un significado a su existencia. No se a qué vocabulario correspondió la mía, pero a veces carezco de consonantes para mis vocales, y otras muchas, al contrario, hay tantas vocales y tan pocas consonantes que tan solo soy capaz de producir un balbuceo...
El resultado correcto, o más bien, el equilibrio, siempre se encuentra en un contrapeso de elecciones, a veces matemáticas, a veces puramente metafísicas. Ese es el significado correcto, el futuro.
Hay notas musicales que nunca llegan a componerse. Hay trazos que nunca llegan a plasmarse sobre un lienzo. Hay personas que nunca llegan a cruzarse.
Puede que sea cuestión de tiempo, o incluso que el tiempo acabe venciéndome. Darme por vencido es, al fin y al cabo, cuestión de tiempo. La única llave para abrir el arcón de sueños que contengo está en una mano, y en la otra una carta de memorias que a veces me hacen llorar y otras reír. Bonita cuestión entonces. Vivir de recuerdos o de sueños.
En una ocasión miré a la ventana, y pude verme a mí mismo bajo una tormenta poco usual. Entonces me pregunté ¿Es mi sombre, o es mi estela?
Lo comprendí. Yo era de otro planeta.

